Lectura

La vida del hombre es tejida en el telar del tiempo conforme un patrón que el no ve, solo Dios lo ve, y su corazón esta en la lanzadera. De un lado del telar esta la tristeza, del otro la alegría. Y la lanzadera, impelida alternativamente hacia cada lado, vuela para el frente y para detrás, cargando la línea que es blanca o negra conforme exige el modelo. Al final, cuando Dios extrae el tejido terminado, y todos sus colores alternos son observados en su conjunto, se ve que los colores oscuros son tan necesarios a la tela como los colores brillantes.

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