Milagro

Se decía que el «Haji» que vivía en las afueras de la ciudad realizaba milagros, por lo que su casa se había convertido en un centro de peregrinación al que acudía gran número de personas enfermas.

El Maestro, de quien todo el mundo sabía que ni sentía el menor interés por lo milagroso, nunca respondía a las preguntas que pudieran hacerle acerca del «Haji».

Cuando le preguntaron a quemarropa por qué se oponía a los milagros, respondió: «¿Cómo va uno a oponerse a lo que está ocurriendo ante sus ojos a cada instante?»

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