Lectura

Un anciano sabio se paseaba con tres de sus discípulos en el jardín de su pueblo. Viendo un limaco que devora una lechuga el primer discípulo lo aplasta con el pie.

El segundo dice entonces: -Maestro, ¿no es pecado aplastar esta criatura?

El maestro le responde: -Tienes razón, así es.

-Pero el comía nuestro alimento, ¿no he hecho bien?

El maestro le responde: -Tienes razón.

El tercero dice: – Ambos dicen cosas contradictorias, no pueden los dos tener la razón.

Y el maestro le responde: -Tienes razón.

Citado por Julos Beaucarne, cantor y poeta «Wallon»

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